Por: Daniel R. Scott
Hasta hoy no he parado
de estudiarla ni de descubrirle cosas nuevas y asombrosas. La Biblia es una
fuente que no deja de manar así haya la sequía más implacable. Todo hombre y
toda época recibe luz y consuelo de sus páginas. Me es como un libro que, recién
salido de la imprenta y con la tinta aún fresca, apenas hoy tomo en mis manos
por primera vez...¡ Y son ya 23 años compartiendo todo tipo de momentos y
recorriendo juntos cientos de caminos! Pero lo que nadie sabe es que del año
2003 hasta hoy me sucede con la Biblia algo muy complejo, paradójico y
contradictorio y, sobre todo, muy liberal que escapa a toda lógica: mientras
más mi mente reconoce la imposibilidad racional de sus milagros, relatos y
enseñanzas, tanto más mi espíritu las acepta, se regocija y se alivia en sus
páginas eternas. Es un fenómeno para el que no tengo respuesta por mucho que lo
estudie o me lo expliquen creyentes y no creyentes de mi entorno. Y quizá no
tenga respuesta nunca, lo cual no es necesariamente malo.
Recuerdo que para 1995
(y pocos lo saben) intenté sublevarme contra la Biblia leyendo algún que otro
libro que socavase sus bases. "Si ésta es la verdad, voy a poner a prueba
su contenido sometiéndola a la más duras de las críticas" me dije
ingenuamente. Pero fallé en tan descabellada acción. Terminé derrotado y muy
malherido. La Biblia siempre terminaba imponiéndose sin dificultad con la pompa
y la majestad de un Rey eterno e inconmovible. De la Biblia no se puede huir.
Una vez que estas en sus brazos ya no amarás a nadie más. Y es que el
ingrediente espiritual que hay en todo hombre posee una poderosa intuición de
una serie de verdades bíblicas intangibles que se ubican muy por encima de toda
lógica humana y que le están vedadas al ser racional. Me viene a la mente
aquella expresión de Tertuliano (uno de los Padres de la iglesia o representante
de lo que los católicos llaman "La Patrística"): "Credo Quia Absurdun". Este hombre afirmaba "La
certeza de la Revelación fundándola precisamente en su incomprensibilidad, en
su imposibilidad racional" (Julián Marías) Si en la Mente de Dios se fraguó
el contenido del libro sagrado, ¿cómo la mente humana finita (apenas una chispa
imperceptible en el todo de la creación) podrá entenderla en toda su plenitud?
El absurdo estaría en afirmar que conocemos hasta lo último el contenido de sus
páginas.
Quizá yo sin saberlo
comparta los puntos de vista de este Tertuliano. Soy su discípulo. Es que si la
Biblia pudiera resumirse y ser explicada en una fórmula matemática, física o
química (E= mc2 por ejemplo) entonces pasaría a ser un libro inferior a la mente
que lo explica y perdería automáticamente su condición de PALABRA DE DIOS.
Lo cual es absurdo...
Agosto 2010
Agosto 2010
Bienvenido a la blogósfera Daniel. Buenos artículos pues muchos los he leído antes en otros blogs. Lo que si tienes que hacer es agregar más imágenesRECUERDA QUE ESTO NO ES UN LIBRO y tienes que preferir los textos protéicos pero breves y muchas imágenes. En lo que puedas visita www.tigrero-literario.blogspot.com. Luego hablamos mi hermano
ResponderBorrarAhhh...se me olvidaba decirte. Esa foto de frontal está buenísima, me trajo el recuerdo de la antigua finca de mi papá en los alrededores de Yaracal en el estado Falcón. ARAURIMA
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