Pese a las oraciones incesantes de la Iglesia
Evangélica Libre "Templo de Jesucristo", tuvimos que sepultar en una
misma tumba y en menos de un mes a la hermana Migdalia y al hermano Cheo,
esposa e hijo primogénito de José Calderón, co-pastor de la iglesia donde
ejerzo el pastorado.
Gran pérdida sin lugar a dudas, tenemos el corazón
abatido en nuestro pecho. Y no faltará quien diga el clásico "¿Por
qué?" o "¿Dónde estaba Dios?". Pero en momentos como estos es
cuando debemos tener los pies bien plantados en tierra y el corazón bien
arraigado en el Cielo. Entender que la muerte, por muy dolorosa y trágica que
sea, en labios de un adalid como el apóstol Pablo, es un "partir y estar
con Cristo que es muchísimo mejor". (Filipenses 1:23) Más aún, el apóstol
es radical y categórico cuando afirma que "el morir es ganancia". Y
todo cristiano debe asumir con valentía y coraje tal punto de vista. Asumirlo
como filosofía de vida. Pese a que no es fácil.

Lo que ha sido una tragedia aquí en la tierra, ha
sido una fiesta en el Cielo: Migdalia y Cheo en abrazo gozoso ante la mirada de
aprobación de nuestro Señor Jesucristo. Sí, porque un Esteban, primer mártir de
la iglesia, exclamó "veo la gloria de Dios, y a Jesús que está a la
diestra de Dios". (Hechos 7:55) No resulta inverosímil ver a Cheo y a su
madre con sus cuerpos etéreos, conversando con Esteban y con cientos de santos
más que los antecedieron.
Nuestra Esperanza es futurista. Cuando el
Apocalipsis habla de un cielo nuevo y tierra nueva, añade: "Enjugará Dios
toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". (Apocalipsis
21:4) La iglesia y el creyente aún están ubicados en esas "primeras
cosas" que todavía no han pasado y que están teñidas de muerte, dolor y
lágrimas. Fuimos diseñados por Dios para alcanzar la verdadera felicidad en ese
cielo nuevo y tierra nueva que ha de manifestarse en un punto glorioso de un
glorioso futuro.
Migdalia, Cheo: su ausencia se sentirá por un largo
muy largo tiempo, pero nos veremos en el Cielo.
Por: Daniel R Scott.
Pastor de la Iglesia Evangélica Libre "TEMPLO DE JESUCRISTO".
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