miércoles, 15 de febrero de 2017

CANÍCULA


Por Daniel R. Scott        A mi sobrina María Eugenia



Canícula de Febrero-Marzo: El verde y polvoriento árbol de almendrón se tiñe graciosamente de escarlata, un vinotinto que sorben mirada y corazón.

Canícula de Febrero-Marzo: Al tórrido sol del mediodía tropical, los cerros sin nombre, tostados por el sol del mediodía tropical, parecen salidos de un horno de atmósferas invisibles.

Canícula de Febrero-Marzo: De noche, a lo lejos, los incendios en las cumbres del Pariapán aseméjanse a tenues tizones de un fogón navideño casi apagado...
La paja seca y vulnerable crepita con llanto y dolor en candela implacable.

Cicatrices dolorosamente negras que pronto el bálsamo de las lluvias sanaran. Ciclos de vida y muerte, de muerte y vida.

Maria Eugenia Scott

domingo, 12 de febrero de 2017

DEL "DIARIO PERDIDO" DE MAMÁ

He querido dejar este recuerdo, este testimonio, de que eres mi hijo amado, que estaré siempre contigo, que nunca me eches de menos, nunca, porque estad seguro que cuando me vaya, estaré más cerca de ti.

Que linda mi madre,
vives dentro de mi..
María A. Scott
Estoy segura de que Dios te premiará, solo debes tener paciencia, solo debes tener paciencia, solo debes tener paciencia y confianza en Dios, en que no te abandonará.

¿Cuándo has visto a un hijo de Dios abandonado? "Probado" sí. No desmayes, sigue estudiando y dispón de todas tus fuerzas para ser feliz, y hacerme feliz esté donde esté yo.


Los quiero a todos los amo a todos y este amor mío y la bendición y la bendición de Dios los acompañará a todos por siempre.

                                 Del "Diario Perdido" de Mamá.

sábado, 11 de febrero de 2017

La perla de gran precio.

Mercedes López de Bracho
A la memoria de la hermana María Mercedes López de Bracho, ex-secretaria de la Adiel. 

Llegó a mis manos con carácter devolutivo el libro "La perla de gran precio", donde Verla Paterson, Arlene de Nelson y John de Nelson reseñan con texto y fotos el "nacimiento, expansión y jubileo de las iglesias evangélicas libres de Venezuela". Se podría decir que es el "libro de los Hechos" de nuestra denominación en el país. Hoy se toma como algo natural y cotidiano la existencia de las agrupaciones evangélicas libres en cada ciudad o pueblo de Venezuela, pero pocos o nadie se preguntan hoy cual es el génesis u origen de esa comunidad cuya señal distintiva a lo largo de los años lo ha sido una torre con su campana victoriosa en su cúspide.

Colonia Tovar, Venezuela. "un legado viviente" del Misionero David Finstrom
Se señala a la aragüeña ciudad de La Victoria como "cuna de las iglesias evangélicas libres". Años 1898/1903. Desde esa "nueva Jerusalén" y con el joven misionero David Finstrom procedente del Norte (no debemos olvidar nuestra deuda de gratitud con el protestantismo anglosajón) se extendió el evangelio a "Cagua, Colonia Tovar, Palo Negro, Maracay y muchos otros puntos". Dicha expansión contó con trabajo arduo y oposición. ¿Cómo se estableció esa primera obra evangélica? La obra arriba citada nos dice: "Cultos en casa de los Finstrom, visitas en los hogares, trato con la gente en la calle, invitaciones al hogar de los misioneros, escuelas primarias, clases bíblicas para niños, viajes a pie, a caballo, en tren, en moto y por último en carro propio. En muchas ocasiones los hermanos fueron objeto de las piedras y de las persecuciones, pero el resultado fue que muchos creyeron en el Evangelio". Es el modelo a seguir todavía. Trabajo. Sacrificio. Nada de ostentación ni espectáculo. Así es todo lo relativo a Dios: humilde, tan humilde como lo pueden ser un maestro de Galilea y doce discípulos en un rincón ignorado del planeta.

¿Cuál sería el paisaje nacional hoy si aquellos pioneros y baluartes de la verdad mencionados en este libro (yo conocí al menos tres de ellos) hubiesen cedido al desánimo y la violencia desatados en su contra? Sin duda habría un gran vacío y decadencia espiritual en las calles y en los hogares de nuestra patria, porque un siglo después de Finstrom cosa sabida y probada es que la iglesia evangélica libre ha tenido un impacto espiritual y social significativo que, a semejanza de la "sal de la tierra" (Mateo 5:13) ha contribuido a preservar a la sociedad de esa agusanada corrupción reinante en los siglos XX y XXI.

A nosotros nos corresponde retomar la antorcha y continuar con la labor que otros iniciaron con grande sacrificio. En este momento complejo y decisivo de la historia sigamos su ejemplo y marchemos adelante.

Por: Daniel R Scott. 
Pastor de la Iglesia Evangélica Libre "TEMPLO DE JESUCRISTO".


Av. Mariño cruce con Sendréa - San Juan de los Morros Edo. Guárico

Un sueño nuevo

Me leo la edición condensada del libro, "Un hombre triste, muy triste" de Loren Seibold. Es, a decir del Readers Digest, "una parábola de nuestro tiempo". Trata de un hombre que soñó y planificó su vida de una manera pero al final de su jornada biológica todo le resultó contrario a lo que aspiraba.

Esa es precisamente la historia de muchos. La historia tuya y mía. Concebimos la "vida ideal" y más adelante nos tropezamos con la "vida real". Algunos aceptan los resultados, otros se amargan y rebelan. De Jacob, el bíblico personaje, se dice que era un "hombre tranquilo que prefería quedarse en el campamento", pero al final de su existencia, ya viejo, expresó: "Ya tengo ciento treinta años de andar peregrinando de un lado a otro". Como se puede observar, dos cuadros opuestos entre sí, separados por una larga linea vital: el cuadro de lo ideal y de lo real. Jacob prefirió lo primero, pero ocurrió lo segundo. Solo contó con la promesa de Dios de su compañía. ¿Y que más se puede pedir?

La moraleja o sentido práctico del libro de Seibold refleja una actitud sabia y realista: "Por fin decidió soñar un sueño nuevo, un sueño que deseaba haber tenido años atrás. Decidió soñar que lo que más anhelaba era precisamente lo que ya tenía".

Lo importante es saber que en ese largo peregrinar que es la vida, nuestro punto de partida, nuestro camino y nuestra llegada es Dios. Pase lo que pase y como pase.

(Prédica del domingo 9 de octubre de 2016) 

Por: Daniel R Scott. 
Pastor de la Iglesia Evangélica Libre "TEMPLO DE JESUCRISTO".

Av. Mariño cruce con Sendréa - San Juan de los Morros Edo. Guárico

martes, 7 de febrero de 2017

Lágrimas en la tierra, risas en el cielo.

Pese a las oraciones incesantes de la Iglesia Evangélica Libre "Templo de Jesucristo", tuvimos que sepultar en una misma tumba y en menos de un mes a la hermana Migdalia y al hermano Cheo, esposa e hijo primogénito de José Calderón, co-pastor de la iglesia donde ejerzo el pastorado.

Gran pérdida sin lugar a dudas, tenemos el corazón abatido en nuestro pecho. Y no faltará quien diga el clásico "¿Por qué?" o "¿Dónde estaba Dios?". Pero en momentos como estos es cuando debemos tener los pies bien plantados en tierra y el corazón bien arraigado en el Cielo. Entender que la muerte, por muy dolorosa y trágica que sea, en labios de un adalid como el apóstol Pablo, es un "partir y estar con Cristo que es muchísimo mejor". (Filipenses 1:23) Más aún, el apóstol es radical y categórico cuando afirma que "el morir es ganancia". Y todo cristiano debe asumir con valentía y coraje tal punto de vista. Asumirlo como filosofía de vida. Pese a que no es fácil.

Lo que ha sido una tragedia aquí en la tierra, ha sido una fiesta en el Cielo: Migdalia y Cheo en abrazo gozoso ante la mirada de aprobación de nuestro Señor Jesucristo. Sí, porque un Esteban, primer mártir de la iglesia, exclamó "veo la gloria de Dios, y a Jesús que está a la diestra de Dios". (Hechos 7:55) No resulta inverosímil ver a Cheo y a su madre con sus cuerpos etéreos, conversando con Esteban y con cientos de santos más que los antecedieron.

Nuestra Esperanza es futurista. Cuando el Apocalipsis habla de un cielo nuevo y tierra nueva, añade: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". (Apocalipsis 21:4) La iglesia y el creyente aún están ubicados en esas "primeras cosas" que todavía no han pasado y que están teñidas de muerte, dolor y lágrimas. Fuimos diseñados por Dios para alcanzar la verdadera felicidad en ese cielo nuevo y tierra nueva que ha de manifestarse en un punto glorioso de un glorioso futuro.


Migdalia, Cheo: su ausencia se sentirá por un largo muy largo tiempo, pero nos veremos en el Cielo.

Por: Daniel R Scott. 

Pastor de la Iglesia Evangélica Libre "TEMPLO DE JESUCRISTO".


Av. Mariño cruce con Sendréa - San Juan de los Morros Edo. Guárico

viernes, 3 de febrero de 2017

La aventuras de Simón Bolívar

Por: Daniel R Scott.

"Que cosas. Tuvimos un Simón Bolívar, pero nunca su grandeza ni su gloria" (De un mensaje de texto)

Anoche soñé que visitaba la escuela de mi infancia, el “Grupo Escolar República del Brasil”, pero no me acordé del sueño hasta que me topé por casualidad con un ejemplar de libro "Las aventuras de Simón Bolívar" de Vinicio Romero Martínez. Y es que, vaya coincidencia con esto del sueño y el libro, cuando cursaba mi tercer grado de educación primaria, allá por 1973, nuestro maestro ponderaba la lectura de la obra, a nosotros, apenas unos niños. Resultó, para dicha mía, que el libro estaba en la biblioteca de papá, siendo lo primero y más adecuado que leí sobre Simón Bolívar a mis nueve años de edad. Fue editado en 1972, de manera que me cuento entre sus primeros lectores.

Muy osado, el autor relata la vida del libertador desde un punto de vista autobiográfico, es decir, desde el punto de vista del propio Bolívar. Su prosa es amena y sencilla. Habla de cómo un niño del siglo XX visita a Bolívar a su casa natal mientras sus padres asisten a la misa en la catedral. "Buenos día amiguito" dice el propio padre de la patria ¿Vienes a visitarme? Pues aquí estoy, de cuerpo entero". Y de allí parte toda la estructura del libro. Tras relatar toda la vida y las aventuras que vivió, el libro cierra con estas palabras: "Y el niño, incorporado ya a la realidad terrena, descubrió que había tenido un sueño allí, en ese mismo lugar en que fue a buscar a Bolívar; pero a pesar de no haber sido más que un sueño, él encontró a Bolívar y se llenó de Bolivariano fervor en medio de aquella magnífica visión que jamás olvidará."

Pasados cuarenta y cuatro años de esa lectura, hoy el reto sigue en pie: dejar de manosear impúdicamente la vida y obra de Bolívar y llevarla de una manera efectiva a la acción patria porque, francamente, aún no lo hemos logrado.


20 de Enero de 2017 

jueves, 2 de febrero de 2017

Teología poética.

Por: Daniel R Scott.

Salgo a respirar un poco de aire fresco y nocturno, descansando pensativo mis brazos en los travesaños de la reja de pintura azul que cuida la casa, y elevo la mirada al cielo. Ante mí tengo una hermosa noche con su luna alta y plateada como la campana en una elevada torre de éter azulado. Las lluvias pasadas y continuas han lavado y purificado la atmósfera, haciéndola más límpida a mi pupila. Una nubecilla se pasea perezosa, como dirigiéndose al santuario, atendiendo a los llamados de la campana lunar. Mucho más arriba, una estrella parpadea y me hace guiños, cual una eterna doncella sideral que no se cansa de jugar con los corazones enamorados de todas las edades y latitudes.


Y me digo: "Pese a las cosas terribles que pasan debajo de estos cielos, yo escojo el tipo de ojos con los que quiero ver y me aferro a mi teología poética."