lunes, 16 de octubre de 2017

UN SALUDO DE ERNESTO SABATO

Por Daniel R Scott

Emilio Mota Librero Urbano
Un libro ya bastante antiguo, de hojas amarillas y manchadas con el agua de inviernos viejos y olvidados y de cerveza seca de bares anónimos. Se trata de la informal venta de libros usados donde mi amigo “Emilio”, es un el gerente de aspecto hippie.

"Llévatelo", me dice el librero urbano y de calles. Me lo llevo sin vacilar, corriendo el riesgo de contaminar muy a mi gozo mis dedos con los diminutos hongos acuosos que dejan los libros viejos. Se trata de "El Túnel" del escritor Ernesto Sábato, el mismo de "sobre Héroes y Tumbas" que leí con malsano gusto en 1984.

A la mortecina y vacilante luz del atardecer de un martes que nadie recordará, subiendo una calle cuyo nombre no me interesa para nada atestada de autos y de rostros sin nombre alcancé a leer: "¿Por qué todo a tener respuesta?". Y es desgarradoramente cierto: NO TODAS LAS PREGUNTAS QUE NOS PLANTEA LA VIDA FUERON DISEÑADAS PARA TENER RESPUESTAS


14 de octubre de 2014

sábado, 14 de octubre de 2017

El Quejido

Por: Daniel R. Scott

Suena en el bar de los suburbios una vieja canción mexicana de amor y de despechos. Frente a la barra, simétricamente ordenados, hay ocho taburetes de madera gastada por mil culos de mil borrachos anónimos que han desfilado cada uno en su momento y día por este recinto de opaca luz. Unos viven aún, otros ya han muerto. Muchos sin un hijo o una esposa que le cerraran los ojos, como aquel señor ya mayor de abdomen inflamado por la cirrosis hepática que leía revistas y periódicos: pasó vaya usted a saber cuántos días en la morgue antes de que su hijo al fin se presentara para identificarlo.

Uno de los taburetes está ocupado por un hombre de mediana edad de gafas maltrechas y gastadas. Escribe algunos garabatos de amor sobre un papel arrugado que tomó del suelo. Cerca de su mano derecha, como musa, dos cervezas vacías y una tercera a medio terminar. Pronto ira por la cuarta. Dos chiripas diminutas aparecen de la nada y exploran cautelosas el codo derecho del poeta que escribe su ridícula esquela de amor. Justo atrás de él, en una de las cinco mesas de fórmica, el dueño del bar se sienta en pétreo y fastidiado silencio, esperando que alguien diga el ya gastado "Me das otra". Se ha sentado junto al sempiterno bebedor tocado de sombrero blanco que noche tras noches se bebe y fuma la misma cantidad de cervezas y cigarros.

Un gato negro camina sobre la barra, ahuyenta a las chiripas, salta al piso de granito y se detiene hierático ante la reja azul que protege al negocio del hampa incontrolada que azota la zona, observando con proverbial impavidez gatuna a los transeúntes y al tráfico automotor copioso a esas primeras horas de la noche.

Suena otra canción. Esta vez el cantante informa que "Villa está sepultado en los suelos de Chiguaguas". Pero a nadie le interesa. Más tarde entran a la taberna unos dos o tres parroquianos con sus rostros de nacimiento cansados no de las sanas labores del día a día sino de los duros e inmisericordes avatares de los años amontonados. Este es un lugar de evasión donde se intenta suprimir la desilusión, el dolor y los desengaños. Cada botella vacía encierra una historia, un suceso, un pesar.

El poeta deja de escribir y fija su mirada en una pared empotrada con viejas botellas de licor cubiertas con el rocío del polvo sin limpiar. El hombre de sombrero blanco sale del local dando tumbos y traspié, total y definitivamente ebrio. Todos se han preguntado cómo hará este buen hombre para que sus pasos tambaleantes lo hagan llegar a su casa sin que lo asalten por el camino.

El Quejido

Cesó la música. Se produce un breve y hondo silencio. Entonces, y solo en ese instante, una garganta suelta un inconfundible quejido etílico que encierra en su brevedad todo el cansancio y todo el hastío de todos los hombres que han existido sobre la faz de la tierra. Se trata del quejido de un hombre apesadumbrado y su sueño roto.




Dejé de escribir, hice pedazos la nota de amor y abandoné el lugar.


Abril de 2009

viernes, 13 de octubre de 2017

"Woman"

Por Daniel R Scott

A mi amigo Arturo De Armas, que no comulga con los que aún siguen atascados en el "precámbrico del marxismo"

Artículo que escribí luego que el amigo Arturo me enviara traducida la canción "Woman" de John Lennon

Letras completas
Por supuesto que en la letra de "Woman" se aprecia el concepto o idea que el ex-beatle tenía de la mujer. Si la oyes completa, notarás que al principio el cantante susurra unas cortas palabras. Se trata de una cita o pensamiento de Mao que dice: "La otra mitad del cielo" ¿Cuál es la otra mitad del cielo? No existe tal mitad. Cualquier división que se haga del cielo es imaginaria o artificial. Lo mismo, asegura Lennon, sucede con el hombre y la mujer. En la última entrevista que le hicieran horas antes de ser asesinado explicaba que eso de "hombre" y "mujer" era lo mismo que decir "la otra mitad del cielo", una tontería, una manera estúpida e ilógica de clasificar. En esencia, hombre y mujer son una misma y sola cosa. Eso dijo. Sin duda era un feminista. Él dijo que lo era. De 1975 hasta 1980 abandonó el mundo del espectáculo y de la música para dedicarse a cuidar de su hijo recién nacido y a hornear el pan como lo haría cualquier panadero o mujer. Descubrió y se entregó al romanticismo de lo cotidiano y anónimo. Vivió la vida como algo que tiene significado en sí misma, sin los adornos de los títulos o de la fama A sus 35 años, dejados atrás las glorias de la Beatlemanía y sus resonantes éxitos, hallaba placer en el desempeño de las artes domésticas mientras su esposa se ocupaba de los negocios. Esos cinco años, que fueron los últimos de su vida, constituyeron para él los más fructíferos y valiosos de todos los que había vivido. No quería terminar como Elvis Presley: un rey con fama pero hinchado y sudoroso sin vida doméstica que sucumbió bajo el efecto de las drogas y que le vendió al público una falsa imagen de sí mismo.

John Lennon - Yoko Ono
La canción, vale decirlo, tiene mucho de autobiográfica. "Me gusta la música en primera persona" dijo una vez. "Escribo todo acerca de mí, y es por ello que me gusta. Es yo y nada más". La letra fue concebida pensando en Yoko Ono, su esposa desde 1968, una talentosa artista japonesa de vanguardia cuya obra jamás fue reconocida como se lo merecía. Una artista "underground" o "subterránea" de esas que en las galerías de arte del "alocado Londres" de los sesenta colocaba manzanas frescas sobre pedestales y cobraba a los espectadores doscientas libras para verlas podrirse. Su libro de poemas con "instrucciones para leer" decía cosas tan insólitas como "hazte un cigarrillo con tu vello púbico y fúmatelo", o algo como este otro poema: "Imagínate mil soles encendidos en el cielo / luego déjalos apagar lentamente / hazte un bocadillo de atún y comételo"

El mérito de esta mujer consiste en haber sacado a su esposo de esa sandez que era la mítica leyenda que se creó en torno a los Beatles, la Beatlemanía y su música en general, devolviéndole su identidad y la normalidad propia de los seres humanos comunes y corrientes, de esos que caminan por las calles como lo haría cualquier ciudadano de cualquier metrópoli. Porque, siendo el pueblo anglosajón irremediablemente religioso hasta la médula, colocaba en los conciertos de los Beatles a los lisiados en las primeras butacas a ver si eran sanados por algún tipo de milagro. Absurdo pero así fue. Cosas de la idiosincrasia de un pueblo, empeñado en profesar religiones y hallar héroes que encarnen su orgullo nacional.

Ono - Lennon
Después que asesinaron a John Lennon aquel 8 de diciembre de 1980, mi hermano mayor, que trabajaba en "Trofeos de Venezuela" allá en Caracas, me trajo una revista en la que aparecía una entrevista hecha a Lennon horas antes de morir. Cuando le pidieron que hablara de su nuevo disco, él respondió: "No voy a volver a vender mi alma al diablo para tener un disco que sea un éxito. Solo estoy trabajando con mi mejor amigo, y mi mejor amigo es mi mujer. ¿Se puede pedir algo más?" Y en la entrevista que le hiciera la revista "Rolling Stones" en 1970 declaró: "No voy a sacrificar el amor, el amor verdadero, por ninguna puta, ningún negocio ni ningún amigo, porque al llegar la noche uno se queda solo. He pasado por todo eso y nada funciona mejor que alguien que te ama, te abrace"

Esas palabras, pronunciadas por el hombre más irreverente de la década de los sesenta, me han perseguido desde los dieciséis años hasta hoy, como si hubiesen salido de una biblia.


16 de Agosto de 2008

sábado, 7 de octubre de 2017

EN LOS DOMINIOS DE LA LLUVIA

Por: Daniel R Scott.

Dalí Relojes Blandos - Persistencia Memoria
¿Qué día es hoy? ¿Domingo en la tarde? No lo sé: el calendario y las fechas a veces se me traspapelan en la memoria. Me digo: los días, las horas los minutos, ¿qué son? Debo organizar esa cosa llamada tiempo y fechas, pero por ahora carezco del tiempo y de los ánimos para hacerlo. No por hoy ni mañana. Dejemos eso para después. El período de sequía parece haberse marchado, y unas nubes vespertinas, grises y frías se ciernen silenciosas, movedizas y pacíficas sobre las lomas y los cerros de mi pueblo, espiando sus movimientos. Deseo ir a caminar a ninguna parte, visitar a mi buen amigo ningún sitio, ir a ningún lugar. Caminar no sé de donde ni para donde. Algo me impele a huir, a salir corriendo, a respirar libertad primitiva. ¿Parábola de la Humanidad? Vestido pues de riguroso blue jeans de pies a cabeza y con zapatos deportivos me interné a un barrio de esos que aparecen sin previo aviso en el paisaje urbano.

Estudiante Universitario
¿Silencio dominical? Cae del cielo una lágrima o dos. Sopla una brisa suave como susurros, acariciando mi rostro. Y me besa. "Son mis besos por atreverte a salir." me dice la brisa. Miro de izquierda a derecha y de derecha a izquierda: casas cálidas, tibias, generosamente iluminadas, albergando en su interior familias, parejas, ancianos, amantes. Padres, madres, hijos traviesos que se niegan cenar. Allí bajo la bombilla eléctrica veo al estudiante universitario con su libro de enigmas descifrado. Todo ello en conjunto conformando lo que se ha venido a llamar nuestra sociedad, médula del país. ¿Qué será de su futuro? ¡Quién sabe! Por ahora prevalece la paz bajo los techos húmedos y tras las paredes sin frisar. Siempre he creído que un hogar bien constituido es la más elevada expresión de la paz que pueda existir.

Pongo mi mente en blanco
por un momento.
Comienza a lloviznar en serio, pero no pienso guarecerme en ningún lado. ¡Qué importa! Que los cielos dejen caer sus tímidas pero persistentes gotas de cristal y me acompañen en mi andar de hombre errante. Camino por el borde de aquel riachuelo que el hombre en su avance contaminó lanzándolo a la miseria de un mendigo echado a la calle. Mi cabello se moja más y más: hilos de agua se deslizan sobre mi frente llegando al musgo de mis cejas. Parpadeo. Me limpio la mirada goteante. El frío comienza a traspasar mi chaqueta e invade mi piel. Se humedecen los dedos de los pies. Pongo mi mente en blanco por un momento. Lo mío ya no es un caminar, se trata más bien de un arrastrar el alma, la mente y el corazón entre los charcos, maleza pisoteada y meada por perros y aceras de cemento cuarteado por la desidia y la vejez de los decenios. Elevo la mirada al cielo: más salpicaduras de cristal líquido me obligan a cerrarlos. Repentinamente llego al callejón sin salida que conozco: allí, luego de cruzar el puente sobre la quebrada, está la casa, la de ellos, la de ellas. Está muda y cerrada. No vive nadie allí. Me agarro compungido de la verja que chorrea agua y oxido y llamo inútilmente nombres y apellidos ausentes. Parezco un ebrio o un vagabundo. QUIZÁS UN HOMBRE LIBRE. Tal vez un preso del mundo.

Nada. Silencio. Nadie sale. Doy media vuelta y regreso resignado por donde mis pisadas me trajeron...

Anochece. Estoy hermanado con el clima, padre y madre del cielo y de las nubes. Me topo con el ámbar. El frío parece irse. La sangre me corre por las venas como fuego y las sienes me laten con la fuerza de un derrumbe.


27 de abril de 2010

jueves, 5 de octubre de 2017

CAMPANILLAS VEGETALES QUE ANUNCIAN NAVIDADES

Por Daniel R Scott

Caminando por la tranquilidad de la mañana dominical de hoy vi a lo lejos, más allá de la rusticidad de lo urbano, algo que me llamo la atención. Al acercarme vi de lo que se trata: Sobre los desperdicios y hojalata oxidada, un bello e inusual brote de hojas verdes bellamente salpicado de tímidas flores de un suave, pacífico y desapercibido color lavanda... Se exhiben entre las podredumbres humanas que dejan las podredumbres humanas...

Aparecer y florecer justamente a partir del mes de Octubre
Este bello tipo de flores solo se dignan en aparecer y florecer justamente a partir del mes de Octubre. Son espontáneas, silvestres, nadie las siembra, gracias a Dios. Es una gracia natural, dijeran los teólogos. Al contemplarlas con espíritu místico, mi corazón se sobresalta de sublime alegría: para mí es un anuncio de la cercana Navidad. Yo las llamaba, por su forma litúrgica: "las Campanas Que Anuncian La proximidad De La Navidad," y eran las muchas cosas gratas que sabría y recordaría: veía a mi eterna madre en la artesanía de las hallacas con la mesa llena de los ingredientes y hojas de plátanos, el primitivo fogón con sus leños atizados y ardiendo y crepitando, (y su espiritualizado humo no llegando a mis pulmones sino al alma) el pesebre con sabor a tradición, el anglosajón arbolito navideño tan denostado por nuestro poeta Aquiles Nazoa, el jubiloso intercambio de regalos, la multitudinaria unidad familiar (¡Ah unidad familiar que no se perdió pero sí nos menguó y dispersó por la acción del tiempo y las circunstancias que ya son colectivas)

Pero también mi corazón engendró una Parábola: en medio de la deformidad y fealdad humana, puede surgir sin ostentación, puede surgir lo bello y justo.


05 de  Octubre de 2017

domingo, 1 de octubre de 2017

AZULEJOS

Por: Daniel R Scott.

Thraupis episcopus también conocida como
azulejo de jardín, o simplemente azulejo
Acabo de ver un espectáculo hermoso: unos diez azulejos revoloteando entre lo que aún queda de los gallineros de papá. 

Nunca antes había visto tantas de estas aves juntas. Ellas se entretienen revoloteando sobre madera podrida, lámina zinc oxidado y alambres retorcidos... ¿No te parece bello? A mí sí...

Yo que pensé que esos restos ya no tendrían ninguna utilidad y he aquí unos plumíferos de celeste color se divierten retozando sobre ellos

Todavía no lo descubro pero sé que hay un lenguaje de Dios en eso

Y mucha nostalgia...

18 de enero de 2011

domingo, 9 de julio de 2017

Lluvia

Ente los mayos y octubres de cada año
Afuera se oye el rumor de la lluvia. Miles de gotas tamborileando sobre las platabandas del edificio moderno y sobre las viejas tejas de las casas antañonas. Es la misma lluvia de todas las épocas. Algo que no cambia, que no varía. Lluvia que oyeron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros ancestros; la que nos trae el lejano y grato recuerdo de nuestra niñez ya perdida. La de aquellos días en que la vida se nos ofrecía como algo nuevo y sin usar. El futuro era increado y vivíamos en un eterno y edénico presente exento de pecados originales y de ideologías. ¡Ah las ideas y experiencias! Son ellas, más que el paso del tiempo, las que nos desgastan


¡oh amada lluvia mía!
Hoy, ya andado un tramo de la existencia, cuando hemos visto tantos cambios, sombras y variaciones en la longitud vital, (dijera el bíblico escritor) entendemos que si bien lo único permanente es el cambio, existen cosas que deben permanecer iguales, inalterables, intactas, tal cual salieron de las manos del Creador en el primer día de la creación, y entre ellas ¡oh amada lluvia mía! te encuentras, y entre lágrimas y risas te damos la bienvenida y te saludamos año tras año, en los mayos y octubres de la eternidad...


Por Daniel R Scott. 07 de Julio 2017

jueves, 29 de junio de 2017

El Libro azul

Aún conservo el "Nuevo Testamento Gedeón" azul de tapa dura (ya no salen así) con el cual me inicié, hasta el día de hoy, en mis lecturas y estudios bíblicos. 

Recuerdo que lo tomé de la biblioteca de mi hermana: estaba lleno de polvo y algo de telaraña, sin uso ni leído. Lo abrí al azar y esto fue lo primero que leí: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis" (Mt. 21:22) Y puse a prueba esa promesa de Dios, en un momento de crisis, y la hallé cierta. 

Era julio de 1983. Jamás dejé de leer la Biblia. De hecho, en menos de un mes leí los cuatro evangelios y el libro de los Hechos.

Posteriormente, a lo largo de ese mismo año, me regalaron en la calle dos impresos a los que se les llama "tratados". Luego de leerlos y meditarlos, los guardé en mi Nuevo Testamento. Allí están aún, como un testimonio de lo importante que ha sido para mí Dios y la fe a lo largo de un poco más de tres décadas.


Sí, porque aún en mis peores momentos, como en los momentos de felicidad, Dios y mi fe han sido importantes en mi vida...


Por Daniel R Scott. 21 de Junio de 2017

jueves, 22 de junio de 2017

Ojos vacíos de gracia

Por Daniel R Scott

Debería ser al contrario, pero en mi experiencia personal he visto que quienes más gracia reciben de Dios, son los que menos gracia le dispensan a sus semejantes. No se sostiene al débil, no se levanta al que cae. Nos olvidamos de que perdonamos lo imperdonable porque Dios perdona en nosotros lo imperdonable.

Y en su hora todos hemos sido débiles, todos hemos caído, todos hemos necesitado y clamado por perdón. Nuestra jactancia está demás.

Porque todos, en un momento dado, han sido dueños de su fango muy personal y privado.

El legalismo, la perfección, y un falso espíritu de superioridad suelen ser en las manos de quienes las poseen, instrumentos de destrucción y no de edificación...


Pobres almas desnudas…

lunes, 12 de junio de 2017

A Antonio Ceballos. (fiel hasta la muerte)

Por Daniel R Scott.

Antigua Sede de la Biblioteca Pública Rómulo Gallegos
¿Qué puedo decir mi amigo y hermano? No quise que un sepelio y unas flores fuesen el último recuerdo que tuviese de ti. Porque tú eras la afirmación de la vida y uno se niega a creer y aceptar que tu espíritu de lucha tenaz de tantos años deba cesar. Porque, a medida que pasa el tiempo, lejos de hacernos fuertes, nos tornamos más sensibles ante el valle de sombra de muerte.

Sí: no lamento el no haber ido a tu sepelio porque eres vida.

Todavía no me siento facultado para el buen y correcto uso de esa palabra que exprese los elogios que, tratándose de ti, no serían suficientes. ¿Qué me traes a la mente? Tu calidad humana, tu proyección social, la fidelidad en los principios.

Defensor incomprendido de las ideas, luchador a ultranza de todo aquello en que creías, sin detenerte a pensar en las consecuencias.

Recuerdo como muchos años atrás, todos los domingos, nos dábamos cita en la plaza Bolívar, en camaradería, para compartir nuestras inquietudes intelectuales de adultos.
Éramos incomprendidos en medio de las multitudes anónimas que nada sabían de los sueños y del soñar.


Un verdadero Quijote, dijera Orlando.

Como dice "El libro de las Revelaciones o Apocalipsis" de San Juan, amigo Antonio, ¡¡Fuiste fiel hasta la muerte!!